De palabras y violencias : Sobre conflictos, política, derechos humanos....

  Archivos
Mar 11 [4]
Feb 11 [3]
Ene 11 [1]
Dic 10 [1]
Nov 10 [3]
Oct 10 [1]
Mayo 10 [1]
Dic 09 [2]
Oct 09 [2]
Sep 09 [6]


Sindicación
Artículos
Comentarios


General
BlogsPeru

Política
Fernando Tuesta
Gonzalo Gamio
Jacqueline Fowks
Martin Tanaka

 
Inicio | Mi Perfil | Suscríbete al blog
Octubre del 2009

 

Blades: Extraordinario concierto

Enlace permanente 14 de Octubre, 2009, 23:56

Hace unos días tuve la enorme suerte de asistir al concierto de Rubén Blades. Ya lo había visto en dos oportunidades anteriores cuando visitó Lima. Esta vez me motivaba que la gira tuviera como eje la celebración de los 25 años del álbum Buscando América, ocasión que servía de pretexto también para reunir a su legendaria agrupación Seis del Solar.

El espectáculo fue grandioso. Después de una breve introducción con "Caminos Verdes", el concierto empezó con la fuerza de una canción como "El padre Antonio y su monaguillo Andrés" (ver video). A partir de allí nos fue entregando una muestra bastante completa de su larga trayectoria musical. Apenas faltaron sus últimas producciones (Tiempos y Mundo).

Los músicos, excelentes todos, fueron el vehículo para este recorrido pues saltaban sin problema de los ritmos de la Fania al sonido típico de Seis del Solar, y de allí a los sones del Blades de los noventa. Con ello, nos fueron llegando los registros de todas sus épocas, y con ello cantidad de imágenes de toda esta historia, su historia, y la nuestra también.

La primera vez que lo vi, en la Feria del Hogar, ya no recuerdo si en 1984 o en 1985, fue un acontecimiento importante en mi biografía personal. No pasaba de los 15 años y ya vivía todas las inquietudes de un chico a esa edad. Una de ellas era la preocupación por lo que ocurría a mi alrededor, en mi país. Por entonces algo de "sensibilidad social" nacía en mí. Lo pongo entre paréntesis porque no era una idea clara, la recuerdo más como una sensación difusa, pero que se me escapaba por los poros. Eran tiempos de violencia, pese a que Lima no se daba por enterada; sin embargo, algo había en esa realidad - la del país - que me llamaba profundamente.

Escuchar a Blades aquella vez tuvo un impacto muy fuerte en mí. Además de sus canciones setenteras, varias de las cuales yo conocía, vino con su nuevo álbum, "Buscando América". Sus canciones, en ese concierto, tuvieron el efecto de un descubrimiento. Sus canciones expresaban lo que yo sentía e intuía, pero no podía aún poner en palabras. Me hicieron notar que mis primeros sueños pertenecían a un territorio más grande y que mis primeras reacciones ante las terribles desigualdades podían encontrarse también en otras historias. Años más tarde, las intuiciones que empezaron a configurarse en ese concierto tomaron forma en un anhelo que se convirtió en proyecto personal: la búsqueda de la justicia.

En mi memoria guardo con especial afecto un momento especial de aquel concierto de 1984: cuando Blades cantó "El padre Antonio y su monaguillo Andrés". Fue el momento de la claridad sentida en la piel, de la emoción que explicaba todas las inquietudes que recorrían mi corazón. En cierto sentido, empecé a convertirme en mayor durante el tiempo que aquella canción penetró mi conciencia y mi espíritu.

Veinticinco años después, yendo hacia el concierto, me preguntaba cuánto conservaba de estas emociones e intuciones. Y sí, descubro que muchas de ellas han estado detrás de las decisiones más importantes de mi vida, y que me acompañan aún hoy en las tareas que me ha tocado desempeñar. Siguen allí, como fundamentos importantes de lo que soy y he podido construir en estos años.

Sin embargo, debo reconocer también que todo ello no guarda la frescura de aquellos años. Y el concierto me hace pensar en la necesidad de (re)avivar estas apuestas que he vuelto a hacer mías con la música de Blades, telón de fondo de mi vida.

Comentarios 4 ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:


 

Pocas ideas y un fondo de intolerancia

Enlace permanente 3 de Octubre, 2009, 8:15

Una más del ministro Pastor. Esta semana ha sido el proyecto de ley que establece la necesidad de un informe técnico elaborado por el Poder Ejecutivo como paso previo a la intervención del Ministerio Público, cuando se trate de investigaciones que involucren la muerte de civiles producto de la participación de efectivos de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional en zonas de emergencia (ver noticia).

No han tardado los cuestionamientos a esta iniciativa, empezando por la propia Fiscal de la Nación (ver noticia). No entraré aquí a consideraciones jurídicas por no ser mi especialidad, pero en términos políticos lo menos que se puede decir es que la propuesta revela una considerable falta de ideas.

Por todos es conocido que uno de los principales factores para la derrota de Sendero Luminoso fue el paciente y esforzado trabajo de inteligencia policial, que culminó con la captura de los principales dirigentes subversivos. La medida va en sentido contrario. Así, en vez de avanzar en estrategias para el combate de la subversión, la medida nos lleva en sentido contrario a la historia: liberar de control democrático a las fuerzas de seguridad permitió innumerables excesos en la época de violencia. ¿Por qué repetir una experiencia que sólo generó dolor? No sólo poca memoria, sino una pretensión de dejar en la impunidad acciones donde se vulneren derechos.

Se dice que la acción de Inteligencia es difícil en el VRAE y que la lucha está focalizada en esta zona, con poco riesgo de extenderse territorialmente. Todo ello no exime a las autoridades de presentar mejores fórmulas para enfrentar este problema. Sin embargo, lo que tenemos refleja pocas luces y mucha ineptitud.

Pero revela algo más: un nuevo filón antidemocrático del gobierno. Esta no es una medida aislada a zonas de emergencia. Recuérdese otros hechos en los que se ha pretendido justificar el uso excesivo de la fuerza, exonerando de responsabilidad a quienes intervinieron en el control de manifestaciones de protesta. La lógica que aparece es la misma: no importa quien esté al frente, sean senderistas o simples ciudadanos reclamando por derechos, se trata de enemigos que deben reprimirse. Desde esta perspectiva, los costos y responsabilidades no deben cargarse a quienes implementan (las fuerzas del orden), pero al centrar el debate en ello no debe olvidarse que son otros (las autoridades) quienes toman las decisiones desde esta perspectiva.

La vida democrática está plagada de conflictos. John Markoff (Olas de democracia. Movimientos sociales y cambio político, 1999; versión en inglés disponible en Internet) nos recuerda que todo proceso de democratización genera nuevas pugnas por "crear nuevas instituciones de signo democrático". En ese contexto, "(l)as autoridades establecidas consideran habitualmente la democracia como algo ya vigente... (mientras que los) dirigentes de los movimientos sociales, valiéndose de las oportunidades a medida que se topan con ellas... porotestan por su exclusión en nombre de la democracia que aún resta por crear". Esta es una manera de "leer" los conflictos diversos que aparecen en nuestro país. La otra, la de la dinámica amigo-enemigo, polariza y busca destruir al contrario. No es así como entiendo la democracia. Menos aún creyendo que la fuerza de los fusiles, por sí sola, basta para construir la paz y la justicia, sin intervención (y responsabilidad) política de por medio.

~ Comentar | Referencias (0)



Blog alojado en ZoomBlog.com

 

 

<<   Octubre 2009  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Categorías
General [1] Sindicar categoría
Conflictos sociales [3] Sindicar categoría
Culturales [3] Sindicar categoría
Derechos humanos [14] Sindicar categoría
Discriminación [1] Sindicar categoría
Política [2] Sindicar categoría