De palabras y violencias : Sobre conflictos, política, derechos humanos....

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Derechos humanos

 

DERECHOS HUMANOS Y AGENDA PUBLICA

Enlace permanente 23 de Marzo, 2011, 23:33

Hace algunos días, el Tribunal Constitucional peruano ha adoptado una importante decisión: los delitos de lesa humanidad no prescriben en el tiempo, y un tribunal puede investigar estos casos sin importar la fecha en que hayan sido cometidos. Esta sentencia le da el puntillazo final al cuestionado y ya derogado Decreto Legislativo 1097 (norma que pretendía establecer noviembre de 2003 como fecha a partir de la cual podían considerarse estos crímenes, argumentando que solo entonces nuestro país se adhirió a la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad); y al hacerlo, deja establecida la necesidad de esclarecer los casos de graves violaciones a los derechos humanos, no sólo en cumplimiento de la normatividad internacional a la que el país está obligado, sino para evitar cualquier forma de impunidad, que era la verdadera intención del mencionado Decreto.

 

La argumentación del TC es acorde con lo que se espera del órgano encargado de velar por el cumplimiento de la Constitución. Por eso mismo, era de esperar la reacción de quienes alientan en forma insistente formas de impunidad en nuestro país, como el almirante en retiro Luis Giampietri que ha cuestionado la sentencia señalando que al TC “se le pasó la mano”.

 

Más allá de opiniones destempladas como estas, el TC ha establecido un criterio importante para la atención de estos casos por parte de la administración de justicia. Lo más importante, en mi opinión, es que reafirma un principio que nuestra sociedad debiera colocar como primera consideración para todas sus decisiones colectivas.

 

Lamentablemente no es la forma en que el tema se está haciendo presente en la actual campaña electoral. Pese al pedido formulado por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (ver aquí), este aspecto no ocupa las preocupaciones de los candidatos, muy pocos de los cuales acudieron al reciente llamado del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Católica que, junto con las organizaciones de afectados por la violencia, propusieron un compromiso de las organizaciones políticas para alentar estos temas en el próximo quinquenio.

Pero la agenda de los derechos humanos ha tenido una forma más preocupante de ingresar en la campaña: a través de la resucitada denuncia contra el candidato Ollanta Humala por secuestro y asesinato, hechos que habrían ocurrido durante su permanencia en la base de Madre Mía. Esta denuncia fue formulada hace algunos años por la propia Coordinadora y es ahora actualizada por el diario Peru.21 (ver editorial de la edición del 22 de marzo).

 

Debo precisar que Humala no es la opción que me representa. Y creo también que toda denuncia debe ser esclarecida, y, aunque ha sido absuelto por el Poder Judicial, las explicaciones dadas por el candidato no me resultan suficientes.

 

Aclarado esto, voy al punto que deseo resaltar. Observo que el interés por el caso Madre Mía no viene de una preocupación por la vigencia de los derechos humanos, sino que el tema es empleado para contrarrestar la subida de este candidato en las encuestas. Argumenta Du Bois, director del diario en mención, que los candidatos deben tener “una hoja de vida impecable” y ante los elementos aportados en el artículo demanda una aclaración y lanza una advertencia: “¿si en la pequeña localidad de Madre Mía Humala abusó de esa manera de la población, cómo sería si llegara al poder de ganar la elección?”, dejando entrever que su elección constituiría una grave amenaza.

 

Es clara la manipulación política del tema. Ninguna alusión a la necesidad de esclarecer toda forma de violación a los derechos humanos, ni menos reflexiones sobre la responsabilidad de militares en situaciones de este tipo. Desde luego, las alusiones a las víctimas abonan sobre la incriminación al candidato, pero no reflejan una solidaridad con todas aquellas personas que sufrieron la violación de sus derechos durante el conflicto interno. En resumen, una clara muestra de cómo se puede instrumentalizar un tema a favor de un interés político particular. Exactamente lo contrario de lo propuesto por el Tribunal Constitucional en la sentencia antes comentada.

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Las víctimas contra la propuesta de reparaciones económicas

Enlace permanente 19 de Marzo, 2011, 13:53

A inicio de febrero se presentó el informe técnico que establece los lineamientos y la metodología para la implementación del Programa de Reparaciones Económicas, el mismo que el Estado peruano debe implementar por mandato de la Ley N° 28592, Ley que crea el Plan Integral de Reparaciones.

En otro momento comentaré sobre su contenido. Por lo pronto cedo la palabra a las propias organizaciones de afectados, que ya se han pronunciado sobre el tema. La posición de CORAVIP (que agrupa a las organizaciones de víctimas de Ayacucho), se puede ver aquí. Y debajo copio el pronunciamiento de ANFASEP, que me parece oportuno y valiente.

PRONUNCIAMIENTO CONTRA INFORME TÉCNICO DEL PROGRAMA DE REPARACIONES ECONÓMICAS

La Asociación Nacional de Familiares de Detenidos, Secuestrados y Desaparecidos del Perú - ANFASEP, hace pública su indignación y rechazo al Informe Técnico del Programa de Reparaciones Económicas titulado " Lineamiento Técnicos y Metodologías para la determinación de los montos, procedimientos y modalidades de pago que deberán regir la implementación del Programa de Reparaciones Económicas"; por cuanto, consideramos como una burla más a las víctimas de la violencia y sus familiares que desde hace 27 años vienen exigiendo verdad, justicia y una reparación DIGNA.

El informe en mención ha sido redactado sin recoger las expectativas de las víctimas plasmadas en las propuestas de reparación presentadas oportunamente, tanto por la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Afectados por la Violencia Política CONAVIP y por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, quienes han señalado que por todo el daño sufrido (material y moral) el proyecto de vida truncado y en concordancia con los estándares internacionales sobre reparaciones, éstas deberían fluctuar entre cien mil y ciento veinte mil nuevos soles, sin embargo, el informe plantea como monto de reparaciones la suma de siete mil a veinticinco mil nuevos soles independientemente del tipo de afectación y del número de familiares de la víctima. Asimismo señala como plazo razonable para la implementación de las reparaciones económicas no debería ser mayor a cinco años.

Desde ANFASEP hacemos pública nuestra indignación y rechazo a dicho informe, no podemos permitir que las víctimas y sus familiares sigan siendo burladas y violentadas en sus derechos, como es, el de recibir una reparación digna y en un plazo razonable y no como propone la Comisión.

REPARACIONES ECONÓMICAS DIGNAS E INMEDIATAS SÍ !!!

LIMOSNAS NO!!!

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REPARACIONES EN REGIONES Y MUNICIPALIDADES: UNA AGENDA PENDIENTE

Enlace permanente 2 de Marzo, 2011, 18:16

En mis recorridos por el interior del país me encuentro a menudo con la siguiente pregunta: ¿cuándo van a llegar las reparaciones? Es evidente que hay un notorio retraso en la implementación de los programas establecidos en el Plan Integral de Reparaciones (PIR), lo cual es percibido nítidamente por las personas afectadas por la violencia. En otro momento intentaré un balance sobre la responsabilidad del gobierno central en la materia. En esta oportunidad quiero detenerme en lo que les toca a los gobiernos subnacionales.

 

El año 2007 se inició la gestión de nuevas autoridades regionales y municipales. Poco antes, la reglamentación de la Ley N° 28592, Ley que crea el Plan Integral de Reparaciones, y la conformación del Consejo de Reparaciones habían creado expectativas sobre la realidad de este proceso. En este contexto, las organizaciones de afectados y las organizaciones de derechos humanos propusieron a los gobiernos regionales asumir alguna responsabilidad en la materia.

 

En respuesta a esta demanda, en un buen número de regiones se conformaron instancias para atender el proceso de reparaciones. Estas se caracterizaron por ser colectivos incluyentes, contando con la presencia de representantes del gobierno regional, diversas entidades públicas, organizaciones de afectados e instituciones de la sociedad civil. El inicio fue auspicioso y los temas que ocuparon su agenda fueron diversos: promoción de actos simbólicos de reconocimiento a las víctimas, elaboración de planes regionales de reparaciones, propuesta de normas vinculadas al proceso, apoyo al Registro Único de Víctimas, entre otros.

 

En cuanto a las municipalidades, incluso desde años anteriores, varias habían desarrollado actos simbólicos en sus respectivas localidades (memoriales, ceremonias), y algunas habían elaborado padrones de afectados y hasta contaban con planes distritales de reparaciones. En los últimos años, además, muchas han instalado módulos de atención para el registro de las víctimas.

 

Pese al trabajo desplegado, la mirada de las víctimas no se dirige hacia las instancias regionales o locales al momento de exigir el cumplimiento del PIR. A ello, me parece, ha contribuido que el tema no haya formado parte de la agenda de trabajo de las autoridades respectivas (salvo en Apurímac) y que, con el correr de los años, la mayoría de instancias regionales conformadas se hayan debilitado, en parte por no definir con claridad la tarea a la que debían abocarse.

 

Una razón para este debilitamiento es la ausencia de un complemento ejecutivo al espacio de diálogo y concertación conformado. Los consejos regionales han promovido acciones simbólicas, intercambiado información sobre acciones en curso (reparaciones colectivas, registro de víctimas), apoyado demandas específicas (acceso de las víctimas a las universidades o al SIS), e incluso elaborado documentos regionales (planes, ordenanzas) para promover el proceso de reparaciones. No forma parte de sus competencias implementar programas públicos, pues esto es responsabilidad de quienes asumieron la conducción del gobierno regional, y aquí es donde se ha notado la poca importancia que el tema ha tenido en casi todas las regiones.

 

Con el inicio de una nueva gestión en regiones y municipalidades se plantea la oportunidad de retomar el tema, para lo cual es necesario insistir en la responsabilidad que tienen estas instancias en la implementación de programas de reparaciones. Es cierto que hay aspectos, como las reparaciones económicas, que son responsabilidad del gobierno central, pero hay otros temas sí pueden ser asumidos por las instancias subnacionales. Basta realizar un cruce entre los beneficios que se establecen en el PIR y las competencias de gobiernos regionales y locales.

 

Además del fortalecimiento de los espacios regionales de concertación sobre la materia, me parece importante incidir en los siguientes aspectos: 1) marco normativo: un plan elaborado en forma concertada, debidamente aprobado por norma regional; 2) definición de instancia y funcionario responsables de la implementación de las acciones regionales de reparación; 3) elaboración, implementación y seguimiento de los programas acordados; y, 4) asignación presupuestal para los mismos. Normalmente, la preocupación ha estado centrada en el primer punto, pero no se ha entendido que los documentos (planes, normas) son apenas un punto de partida y que quedan en expresión de intenciones sin los demás aspectos mencionados.

 

Repito: demandar respuestas a gobiernos regionales y locales no exime de responsabilidad al gobierno nacional en lo que le corresponde. Pero es una manera de asumir que esta es una tarea que le corresponde al Estado en su conjunto, y es también una manera de generar avance en la implementación real de las reparaciones a las víctimas.

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Pronunciamiento de CORAVIP

Enlace permanente 9 de Febrero, 2011, 0:09

Valiente y oportuno pronunciamiento de las organizaciones de afectados de Ayacucho. Siendo el departamento más golpeado por la violencia, su voz resulta especialmente importante en este momento en el que se está definiendo el curso del programa de reparaciones económicas.

PRONUNCIAMIENTO

La Coordinadora Regional de Organizaciones de Afectados por la Violencia Política de Ayacucho - CORAVIP, organización que trabaja por la defensa y promoción de derechos humanos; frente al informe presentada por la Comisión Técnica Multisectorial encargada de desarrollar lineamientos para la determinación de los montos, procedimientos y modalidades de pago a favor de las víctimas de la violencia, que se conformó durante la II Marcha Nacional, realizado en julio del 2010 y organizada por la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Afectados por la Violencia Política; nos dirigimos a la opinión pública para manifestar los siguientes:

1. Exigimos a la Presidencia de Consejo de Ministros y a la Comisión Técnica que haga de público conocimiento el Informe Técnico presentado el 31 de enero del 2011, la misma que se mantiene reservado sobre las modalidades, montos y procedimientos para efectuar las reparaciones económicas individuales a las víctimas y familiares; además éstas reparaciones son derechos ganados por las propias organizaciones de víctimas y que se está convirtiendo como engaño por la lentitud en su implementación.

2. Asimismo; exigimos al presidente de ésta Comisión Técnica Multisectorial, Dr. Jesús Aliaga Baldeón, que en sus expresiones tenga mayor cuidado y respeto a las víctimas y familiares, ya que los afectados estamos exigiendo nuestro derecho y no estamos vendiendo a nuestros muertos y desaparecidos; los familiares de las víctimas clamamos por las secuelas que causó el proceso de la violencia política que vivió nuestro país por acción de sendero luminoso, fuerzas armadas y otros grupos alzados en armas.

3. Por último exhortamos a candidatos y candidatas presidenciales y congresales, que tomen en cuenta dentro de sus planes de gobierno la implementación de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, principalmente el Plan Integral de Reparaciones para atender con prontitud a familiares y víctimas del conflicto armado interno.

Ayacucho, 08 de febrero del 2011.

Coordinadora Regional de Organizaciones de Afectados por la Violencia Política Ayacucho – CORAVIP.

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La chalina... otra vez

Enlace permanente 20 de Enero, 2011, 1:39

Uno de los actos principales de las celebraciones por el día de Lima fue la inauguración de la exposición de la Chalina de la Esperanza, promovida por el Colectivo Desvela. El escenario fue la galería Pancho Fierro de la Municipalidad de Lima.

Se trata en realidad de una segunda inauguración, pues se recordará que hace algunas semanas el entonces alcalde de San Isidro censuró la exposición inaugurada en el centro cultural de dicho distrito, pese a que había estado presente en la misma. Numerosas voces se elevaron cuestionando tal decisión, especialmente por constituir una nueva muestra de desprecio hacia los familiares de las personas desaparecidas durante el conflicto interno.

Afortunadamente, no ha pasado mucho tiempo para que este símbolo sea presentado en público. Y el escenario no puede ser mejor: el corazón mismo de la ciudad, hecho que resalta la fuerza expresiva de este símbolo. La Chalina está ahora en el lugar más público del país – la Plaza de Armas de Lima – donde nadie puede ocultar la terrible realidad que revela, la de las desapariciones forzadas en el país durante el conflicto interno, una verdad que muchos, incluyendo a ilustres vecinos de esta plaza, preferirían mantener en la oscuridad del silencio o del olvido.

La inauguración estuvo muy concurrida. Fue engalanada por los dos peruanos vivos más universales, Mario Vargas Llosa y Gustavo Gutiérrez, además de la alcaldesa de Lima y otras autoridades. En medio de la multitud, los propios familiares, en su mayoría mujeres, cuyas manos son las verdaderas creadoras de esta Chalina.

La Chalina de la Esperanza es un símbolo hermoso e interpelante, o acaso hermoso precisamente por la verdad que revela y ante la cual uno no queda indiferente. La presencia de su mensaje en nuestra principal plaza nos habla de los nuevos tiempos que se viven en la Municipalidad. Ojalá sea signo también de que nuevos tiempos asoman en la vida del país, tiempo de respeto y reconocimiento a quienes sufrieron la violencia, tiempo de asumir con serenidad esta parte de nuestra historia reciente, tiempo de cerrar heridas sobre la base de la verdad y la justicia.

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El poder de las víctimas

Enlace permanente 1 de Diciembre, 2010, 18:01

El domingo pasado, de camino a Chungui, me enteré de la censura a la exposición de la “Chalina de la Esperanza” por parte de la Municipalidad de San Isidro. Comparto estas líneas desde la indignación de ese momento.

La exposición

Estuve en la inauguración de esta muestra y creo que ninguno de los presentes fue ajeno a los poderosos sentimientos que ella provocaba. Las historias de las desapariciones forzadas en nuestro país son tremendamente conmovedoras. Imposible no pensar en las historias detrás de todos estos nombres y en las manos que los fijaron en esta chalina, tratando con ese gesto de hacer imperecedera la memoria de sus familiares cuyos restos no han podido ser encontrados hasta hoy.

Y esos relatos podían ser escuchados de las voces de las propias protagonistas, mujeres que por años han cargado esta memoria dolorosa y la ofrecían con sencillez a los visitantes. No eran parte del decorado, sino que su presencia hacía de este evento un acto vivo, al cual uno se incorporaba con horror y con asombro. Y este es uno de los aspectos que me parecen más valiosos: que las propias víctimas se hayan apropiado de la exposición y de todo el proceso que llevó hacia ella. Hermosa y contradictoria manera de ofrecernos una creación desde el dolor más profundo e injusto.

Algo más. La exposición invitaba a zambullirse en esta parte oscura de nuestra historia. El escenario y muchos de los asistentes no son de los que suelen aparecer relacionados con este tema. Y con ello la chalina se convertía en un poderoso símbolo que invitaba a diversos a acercarse a estas historias. Igual que las muchas manos que en forma solidaria tejieron esa otra chalina, la de la Solidaridad. Unos y otros representaban el gesto de asumir estos hechos como parte de nuestra historia, constituyéndose como un poderoso gesto de integración y reconocimiento hacia las víctimas.

Todo esto ha quedado intempestivamente interrumpido por la estupidez de una gestión municipal que apenas ha podido balbucear argumentos banales. Personalmente me siento afectado, pero considero que esta decisión golpea a las víctimas que constatan, una vez más, cuán poca consideración y respeto reciben de algunos sectores de nuestra sociedad.

Una infeliz coincidencia

Apenas unos días antes, el Poder Judicial absolvió a un grupo de efectivos militares responsables del asesinato de doce personas, incluyendo dos niños, de los poblados de Parcco Alto y Pomatambo. No me voy a extender en el recuento de hechos que ya otros han tratado estos días (ver noticia y análisis); sólo quiero resaltar que esta decisión judicial se ubica dentro la tendencia observada últimamente en el tratamiento de casos de graves violaciones a los derechos humanos cuyo resaltado es la impunidad.

Más allá de las implicancias jurídicas, la demanda de los familiares ha quedado una vez más desairada, su reclamo desestimado por argumentos cuestionables. Como en el caso de la exposición censurada, una institución oficial resuelve que estas voces no tienen cabida ni validez en nuestro entorno social. Lo lamentable es que se trata de la instancia encargada de administrar justicia, campo en el cual la voz de los más débiles parece no contar.

El poder de las víctimas

En gestos que parecen repetidos, estos y otros hechos revelan cómo parte de la institucionalidad intenta acallar las voces de las víctimas, como una forma de arrancar de la memoria social hechos que les resultan incómodos. A la desaparición física de personas le sigue hoy la pretensión de silenciar social y simbólicamente a quienes no cejan de recordarnos esa deuda humanitaria y de justicia que el país tiene con algunos de los nuestros.

¿Qué extraño poder ejercen las víctimas sobre nuestra conciencia social para merecer tantos esfuerzos de sectores con poder en nuestro país? Acaso sea la altura ética de sus demandas que no puede ser alcanzada, por más que se intente, por acciones que se mueven entre la indiferencia y el cinismo.

La chalina seguirá tejiéndose y volverá a ser expuesta el próximo año, esta vez en la Municipalidad de Lima Metropolitana. Ojalá la justicia siguiera el mismo camino del reconocimiento. Pero con seguridad la historia no registrará el paso de las decisiones de un alcalde infeliz ni las torpes sentencias de jueces sin sentido de justicia. En cambio, la palabra y la memoria de las víctimas quedarán. Este es el poder que temen y aborrecen.

 

Fuentes de las fotos:

1) http://www.desdeeltercerpiso.com/2010/11/la-chalina-de-la-esperanza-y-la-censura/

2) http://spaciolibre.net/?p=5820

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El RUV y el Lugar de la Memoria

Enlace permanente 17 de Noviembre, 2010, 17:18

Siempre he pensado que el Registro Único de Víctimas (RUV), en cuya elaboración trabajo desde hace casi tres años, es no sólo un instrumento para la identificación de las víctimas de la violencia y de los beneficiarios de los distintos programas de reparación establecidos en la Ley N° 28592, sino que puede ser entendido como un ejercicio nacional de memoria.

 

Me explico. La tarea de recoger testimonios de personas que refieren haber sufrido la violencia, analizar dichas historias, ubicándolas en un contexto, para finalmente dejar sus nombres y los de sus familiares inscritos en un listado oficial, ha supuesto un proceso complejo que está tomando varios años.

 

Hay aquí una doble riqueza. Por un lado, se ha podido recopilar otros registros oficiales, elaborados previamente por otras entidades públicas (el más amplio: el de la Comisión de la Verdad y Reconciliación), y al mismo tiempo registrar miles de relatos en todo el país. El resultado final, del cual estamos cada vez más cerca, nos indica que el país cuenta ahora con el mayor número de historias sobre la violencia, con un volumen de información nunca antes acopiado por institución pública o privada alguna. Para ello, se han visitado una cantidad enorme de localidades, llegando a lugares donde nadie llegó antes a escuchar estas historias. Esto nos da la posibilidad de integrar en el RUV nombres y acontecimientos que de otro modo quedarían sumidos en el olvido.

 

El carácter oficial del RUV nos indica que la sociedad peruana se compromete a guardar memoria permanente de los nombres en él inscritos – y de las historias que vienen detrás de los mismos. Este esfuerzo viene a completar desde el Estado el ejercicio de memoria que las personas y las familias realizan desde el tiempo mismo del conflicto, amparadas a veces por iniciativas colectivas de memoria grupal, institucional o local. El RUV aparece como un contenedor posible de todas estas memorias, al menos al ubicar juntos a todos los nombres de quienes sufrieron en diversas formas durante el conflicto.

 

Por lo dicho, me parece de suma importancia para la historia del país el acervo documentario que ha podido organizar el Consejo de Reparaciones en estos años, razón por la cual me parece válido preguntarse por el destino final que tendrá el mismo. Hoy por hoy, cuando llegue el momento de transferir la documentación – que se encuentra toda digitalizada – se hará al archivo central de la Presidencia del Consejo de Ministros, sector al cual está adscrita la entidad. Considero que no sería la opción más adecuada, no solo porque esta unidad carece, hasta donde sé, de espacio para guardar adecuadamente los miles de expedientes existentes, sino sobre todo porque tan  importante información sobre nuestra historia reciente quedaría abandonada y sin utilidad en medio de la innumerable documentación administrativa propia del sector.

 

Aquí es donde resulta oportuno mirar hacia otro lado y, al hacerlo, aparece en el horizonte el Lugar de la Memoria, cuya construcción se iniciará en breve. Se ha mencionado que este no será un espacio que congele una mirada sobre la tragedia viva, sino, en palabras de Mario Vargas Llosa, primer Presidente de la Comisión encargada de su implementación, será “algo vivo y actual, un lugar de exposición, estudio, diálogo y reflexión que sirva para reforzar nuestras instituciones, promover la paz y la convivencia entre los peruanos, y enseñe a las nuevas generaciones los estragos que causan el fanatismo ideológico y la transgresión de la ley”. No me queda duda que la información contenida en el RUV puede contribuir ello, junto con otras colecciones, archivos, objetos, etc. que puedan reunirse en este espacio.

 

Esta intención fue comentada por los integrantes del Consejo de Reparaciones a la Comisión del Lugar de la Memoria cuando tuvieron oportunidad de reunirse, el verano pasado. Para que se haga realidad, además de la voluntad mutua, se requiere una norma que así lo establezca. Me parece una tarea que deberá acometerse en el futuro próximo.

 

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Cinco preguntas sobre el Lugar de la Memoria

Enlace permanente 10 de Noviembre, 2010, 18:12

En las últimas dos semanas se constata en Lima una efervescencia en torno a los temas de memoria. Sin duda, el motivo central ha sido la colocación de la primera piedra del Lugar de la Memoria, ocurrida el pasado jueves 6, con presencia del Presidente Alan García, el Ministro de Cooperación alemán y la Defensora del Pueblo. Han animado el ambiente dos eventos, uno organizado por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Católica y otro por la Defensoría del Pueblo, en los cuales se han presentado experiencias internacionales y nacionales, así como estudios y reflexiones. Completan el panorama notas y artículos en medios impresos y virtuales. En este tiempo, la Comisión de Alto Nivel encargada del Lugar de la Memoria ha iniciado la elaboración del guión museográfico, lo que motivó una de las actividades mencionadas. Las presentaciones escuchadas me dejaron preguntas y reflexiones que comparto con ustedes.

1.    ¿Qué relato se tomará como base para la elaboración del guión museográfico?

María Luisa Sepúlveda, Presidenta del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile, mencionó que su guión estuvo basado en los Informes de la Verdad trabajados en el vecino país, dado que habían alcanzado consenso en la sociedad chilena. No ocurre aquí lo mismo con el Informe Final de nuestra Comisión de la Verdad y Reconciliación. Y no me refiero a la minoría activa que se opone por principio a los contenidos de este documento y a cualquier iniciativa vinculada con la verdad, la memoria histórica y la justicia. Pienso más bien en actores o sectores que no comparten sus conclusiones o aquellos que simplemente las desconocen porque no consideran este un tema importante para nuestra vida colectiva actual. Lamentablemente, el relato que nos propone el Informe está lejos de generar el consenso y la aceptación deseada.

Ante ello, hay dos tentaciones a evitar. La primera es la parálisis: como no podemos generar un consenso aceptable, mejor no avanzar. Punto para los opositores al proyecto. La segunda tentación es la imposición unilateral: como no existe consenso, dejemos a los "técnicos" definir el guión. Riesgoso, pues se puede dejar fuera voces que debieran estar incluidas, especialmente la de las víctimas, que han expresado ya su deseo de verse reflejados en el Lugar. Entre ambos extremos, me parece más audaz asumir esta tarea como un aporte al proceso de generar miradas consensuadas sobre nuestra historia reciente.

Estoy lejos de pensar que el resultado va a contentar a todos. Ello, en las circunstancias actuales, es imposible. Además, hay decisiones técnicas que deben adoptarse en las instancias correspondientes, y que son, en última instancia, responsabilidad de la Comisión de Alto Nivel. Sin embargo, puestos en la tarea, ¿se va a perder la oportunidad de desarrollarla en forma inclusiva, democrática, tolerante? En esta como en muchas otras cosas de nuestra vida social, importa no solo el resultado sino también la manera de conseguirlo.

2.    ¿Qué criterios se emplearán para seleccionar los objetos que formarán parte de la muestra museográfica?

Luego de escuchar las experiencias internacionales, me queda claro que el Lugar de la Memoria debe reunir la mayor cantidad posible de archivos, objetos y colecciones relacionadas con el período de violencia. A estas alturas, es mucha la "materia" existente para constituir su patrimonio, y mucha más la que se puede conseguir con aportes de las propias víctimas, de los organismos de derechos humanos y de las entidades públicas. ¿Qué de todo ello será empleado en la muestra museográfica? ¿Con qué criterios se va a elegir determinado tipo de materiales y no otros?

Al plantear estas interrogantes no estoy pensando solo en criterios técnicos, pues el empleo de algunos "materiales" y no de otros implica una definición del discurso que se va a emplear en la exposición. Podemos decir que lo que se muestra (lo que se elige para mostrar) es lo que se dice. Por eso me parece fundamental definir qué dimensiones se tomarán en cuenta para esta parte del trabajo.

De paso, a estas alturas debe quedar claro que son diversos los materiales para enfrentar esta tarea. Lo importante es que existen, son valiosos y accesibles. De aquí se deriva una conclusión: no se puede reducir la exposición a lo ofrecido por Yuyanapaq. Esta fue – y es – una referencia importantísima en los esfuerzos por darle imagen y memoria al conflicto, pero no debemos olvidar que se construye a partir de una mirada: la de los reporteros gráficos. La diversidad de material existente, como lo ha mostrado la Casa de la Memoria en Huancavelica, recientemente inaugurada, permite conjugar diversos soportes que reflejan, a su vez, distintas miradas y formas de recordar.

3.    ¿Cuál es el alcance del trabajo educativo que el museo debe realizar?

Diversas iniciativas de memoria en Latinoamérica, al igual que los museos más importantes del mundo, desarrollan programas educativos. Aún más, todas estas entidades asumen que la dimensión educativa es una parte fundamental de su trabajo. Imagino que el Lugar de la Memoria también contará con una propuesta en este campo. Por eso me parece pertinente preguntar sobre el alcance que debe tener una propuesta educativa relacionada con la labor del Lugar de la Memoria. Son varias las opciones posibles.

Una opción es que la propuesta educativa se centre en la actividad museográfica, con las actividades típicas de atender visitas de escolares y universitarios, organizar eventos académicos y de difusión, acaso alguna publicación que permita comunicar contenidos en diversos soportes, y cosas por el estilo. Ello, sin duda, sería un aporte importante al trabajo por la memoria en el país.

Una segunda opción me parece más audaz. Considerando lo dicho en el párrafo anterior como una línea de trabajo (un museo que se precie no puede prescindir de ella) me parece que un espacio como este puede asumir el impulso de las recomendaciones de la CVR en materia de educación, las mismas que no han merecido la atención debida en los dos últimos gobiernos. Este es un terreno fundamental para construir una memoria consensuada y duradera, y siendo el Lugar de la Memoria el "epicentro" de archivos, investigaciones y dinámicas en torno al tema, bien podría asumir este aporte fundamental para el desarrollo educativo del país.

4.    ¿Qué política de comunicaciones debe tener el Lugar de la Memoria?

Me llamó la atención que los museos de la memoria en otros lugares incluyan una política de comunicaciones como parte de su labor. Si entendí bien, con ello se pretende difundir mensajes propositivos en el cuerpo social, pero también enfrentar las resistencias que estos espacios generan en algunos sectores. Como ambas dimensiones son necesarias en nuestro contexto, cabe preguntarse cómo piensan encarar esto.

5.    ¿Cómo garantizar la sostenibilidad del proyecto con tan poco apoyo del Estado?

Esta pudo ser la pregunta inicial. De las experiencias presentadas estos días, puedo ver que museos y memoriales surgen por iniciativa de distintos actores. A nivel nacional, es el Estado quien asume la responsabilidad. En ámbitos más pequeños puede ser el gobierno local o la propia población, a veces en forma combinada. Los diferentes arreglos suponen diferentes condiciones para dar inicio al proyecto y garantizar su continuidad en el tiempo. Se han visto casos de memoriales que quedan en el olvido porque las poblaciones se desentienden de los mismos.

Me parece que el caso peruano es particular. No surge de la decisión del gobernante, cuya inicial opinión negativa respecto al Lugar de la Memoria sólo pudo ser revertida gracias a la intervención de Mario Vargas Llosa; el financiamiento principal no proviene de fuente nacional, sino de los aportes de Estados extranjeros, en especial del alemán; las principales autoridades del gobierno no se muestran especialmente entusiastas con el proyecto. En general, demasiado poco apoyo si uno lo compara con proyectos similares en Chile o Argentina, donde fue absolutamente clara la voluntad política de impulsar este proceso.

No tengo respuesta a esta pregunta, y desde luego me parece muy valioso que la Comisión haya podido mantenerse en estas condiciones. El discurso del Presidente García en la ceremonia de colocación de la primera piedra del Lugar de la Memoria acaso despeje dudas sobre la continuidad del proyecto en el corto plazo, al menos hasta el final de este gobierno. La inquietud se levantará nuevamente luego de concluir el proceso electoral del próximo año. Habrá que estar preparados cuando llegue el momento.

Para finalizar, una pregunta adicional: ¿Qué impacto tendrá el Lugar de la Memoria en la sociedad peruana? ¿Será un espacio del que se apropien los peruanos y peruanas? Separo estas interrogantes del resto porque no se pueden responder ahora. Al incluirlas expreso un anhelo, que solo podrá ser colmado en la medida en que desde un inicio se le trabaje como un espacio inclusivo, que vaya recogiendo y reconociendo las distintas voces, y pueda devolverlas a la sociedad en esfuerzos sucesivos de generar discursos que alcancen cada vez mayores consensos. Será señal, entonces, que nos empezamos a tolerar como habitantes de este país.

Enlaces relacionados

El Comercio. http://elcomercio.pe/opinion/664960/noticia-lugar-memoria-reflexion_1

La República. http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20101106/12/node/300190/todos/1634

María Eugenia Ulfe. http://www.noticiasser.pe/03/11/2010/dedos-entintados/un-guion-museografico-sobre-el-pasado-reciente-para-el-peru

Jacqueline Fowks. http://notasdesdelenovo.wordpress.com/2010/11/05/raida-condor-en-el-lugar-de-la-memoria/

Yo mismo. http://palabrasyviolencias.zoomblog.com/archivo/2010/11/04/algunas-reflexiones-sobre-la-construcc.html

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Algunas reflexiones sobre la construcción de la memoria

Enlace permanente 4 de Noviembre, 2010, 1:11

La semana pasada, el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Católica organizó un seminario en el que se presentaron experiencias y se discutió sobre la pertinencia de lugares de memoria en el Perú y otros países latinoamericanos. Comparto un par de reflexiones a partir de una estimulante presentación de Tamia Portugal, quien viene realizando una investigación sobre la memoria en Putis, localidad ayacuchana donde tuvo lugar uno de las peores masacres ocurridas durante el conflicto interno.

La memoria está enganchada al futuro

Se suele asociar la memoria con el recuerdo del pasado, con la forma en la que los individuos y los pueblos elaboran sus experiencias anteriores. Sin embargo, se conoce también ahora que su importancia radica no solo en la forma en que fija el recuerdo, pues igualmente notorio es el sentido que la historia vivida arroja sobre el presente y el futuro de las personas.

En nuestro país hay diversas memorias sobre la violencia. Sin embargo, no todas ellas ocupan un lugar preponderante en la escena pública. Hay algunas que pretenden hegemonía, como la memoria "victoriosa" que intentó imponer el régimen fujimorista o el discurso negacionista repetido sin descanso por minorías activas y con poder. Frente a ellas, el Informe de la CVR se levanta como un relato alternativo que, por su dimensión y alcances, me parece contiene una pretensión (contra) hegemónica. Estas memorias, dominantes en el espacio público, discuten entre sí, y por eso se suele hablar de "batallas por la memoria".

Más allá, con menos visibilidad, subsisten otras memorias que no están incluidas, o lo están sólo parcialmente, en los relatos mencionados. De allí que el trabajo de Tamia Portugal sobre la forma en la que recuerdan los comuneros de Putis nos permita acercarnos a otros sentidos existentes pero menos conocidos. Aquí ya no interesa la construcción de grandes relatos sobre nuestra historia reciente. El sentido es otro, pues en este caso la memoria sobre lo vivido no se queda en la rememoración sino que permite elaborar una imagen sobre lo que los habitantes de este pueblo pretenden para el futuro. Y aquí, me parece, se encuentra una de las cuestiones más interesantes, pues en esta elaboración se intenta expresar un deseo, una demanda social de suma importancia: ser reconocidos como ciudadanos que forman parte del Estado peruano.

En mis recorridos por el país he podido acercarme a memorias diversas, parciales, locales. En ellas me encuentro con relatos que no siempre observo en aquellos que dominan la escena pública, y siempre me quedó la impresión que su marginalidad expresaba la ubicación social de quienes lo expresaban. Marginados y golpeados durante el tiempo de la violencia, continúan en una situación similar en este tiempo. Como se comentó en el panel, en el país existen diversidad de memorias, pero no todas están incluidas, lo cual revela las diferencias de poder que existen en nuestra sociedad. Por esa misma razón me parece que los esfuerzos por reconocer esas memorias es parte de un esfuerzo mayor por construir ciudadanía en nuestro país. Mientras más visibles y aceptadas, mayor integración de quienes han sufrido históricamente mayor discriminación.

Negociaciones con la memoria

Lo anterior me lleva a una segunda reflexión. Vuelvo a la exposición de Tamia Portugal quien explicó que el proceso desarrollado en Putis llevó a "materializar" la memoria local - y sus sentidos - en el cementerio construido en dicha localidad. La selección del tipo de memorial, la ubicación y las características del mismo nos hablan de diálogos, debates y acuerdos (y también disensos) entre los distintos actores involucrados acerca del mejor modo de expresar el sentido de su propia historia.

Más allá del ejemplo, podemos resaltar una idea general: la definición y posterior edificación de "lugares de memoria" suponen alguna forma de participación de actores, y que estos concurren con mayor o menos presencia, capacidad o poder en este proceso. Desde luego, están los memoriales definidos en forma unilateral, que no llegan a tener mayor relevancia que la de los pocos actores involucrados. Otros, en cambio, suscitan una mayor identificación. En el país, sin embargo, no tenemos aún uno que logre consensuar las distintas memorias y experiencias.

Esto nos lleva a preguntarnos sobre el proceso de construcción del Lugar de la Memoria, cuya primera piedra será puesta esta semana. Resulta válido preguntarse qué tipo de negociaciones se están produciendo para llevar adelante este proyecto, cuáles son las voces escuchadas, y si el "producto" que se va definiendo nos ayuda a un mayor reconocimiento y mejor integración de todas las voces. En este debate, por supuesto, considero fundamental darle prioridad a las voces de las víctimas, justamente las menos escuchadas.

Mi impresión es que los diversos "lugares de memoria" construidos en estos años en diversos lugares del país han sido intentos por ir configurando espacios inclusivos, y que dicha intención ha sido cumplida en forma parcial. Acaso podamos verla como esfuerzos sucesivos por construir una memoria común, aunque al mismo tiempo pienso que no será posible transitar hacia una memoria única y homogénea, dada la diversidad existente en el país y lo polarización que aún se produce al debatirlo públicamente.

Por ello mismo, tal vez necesitemos entender que el Lugar de la Memoria no es el punto final de este proceso, sino un hito más en un camino que no concluye con este espacio. Hito significativo, por cierto, pero apenas parte de un proceso mayor de aprender a reconocer nuestras diversidades y a convivir con tolerancia en medio de ellas.

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Una visita a la ex ESMA

Enlace permanente 26 de Octubre, 2010, 23:12

Hace unos días visité el antiguo local de la Escuela Mecánica de la Armada, más conocida por sus iniciales: ESMA, principal centro de detención, tortura y desaparición de personas durante la última dictadura argentina (1976-1983). Comparto con ustedes una crónica con algunas impresiones.

Antes de la visita. Esta Escuela funcionaba en un predio de 17 hectáreas, en uno de los barrios acomodados de Buenos Aires. Uno de los edificios estaba destinado al Casino de Oficiales (casino como lugar de habitación, no como sala de juegos), y fue este lugar el destinado a las actividades clandestinas hoy conocidas.

Todos en Buenos Aires parecen saber de este y de otros centros similares, y de los hechos que allí ocurrieron, pero son diversas las reacciones que recogí en la calle. A una amiga le pareció importante que fuera, pero me dijo que ella no resisitiría una visita. Otra persona me dijo que, en su opinión, el edificio debía ser derribado, destruido. Un taxista me comentó que no iba a negar  lo que hicieron los militares, pero que el lugar no recogía la violencia de otros actores. Pese a estas diferentes opiniones, nadie negaba la existencia de crímenes tan horribles practicados en este lugar, y más bien añadían hechos de los que habían sido testigos o que habían escuchado de otros también testigos.

Es con el gobierno de Néstor Kirchner que este predio se convierte en un Espacio para la Memoria, que alberga a distintas entidades vinculadas con el trabajo por los derechos humanos. En este marco, el antiguo Casino de Oficiales deviene en un "lugar de memoria". No está abierto al público, hay que inscribirse en una visita guiada. Nos explicaron que se hace de este modo a pedido de las propias víctimas y sus familiares, que esperaban que se explicara a los visitantes la verdad de lo allí ocurrido.

El recorrido. Nuestra visita duró unas 4 horas, esto porque fue un grupo grande (más de 30 personas, todos argentinos, menos dos chilenas y yo), y hubo muchas preguntas y diálogo. El recorrido reproduce el camino que seguían las personas que ingresaban a este lugar: la puerta de ingreso, sin obstáculo a la visibilidad desde una de las avenidas más transcurridas de la ciudad; el puesto de vigilancia y control; el estacionamiento, en la parte posterior del inmueble; el camino al sótano, primer destino dentro del edificio, y lugar donde ocurrían las torturas y desde donde se iniciaba el "traslado" de los detenidos, macabro eufemismo para denominar a quienes eran enviados a los "vuelos de la muerte"; "capucha" y "capuchita", ambientes en el tercer nivel, bajo el tejado del edificio, suerte de barracas donde eran recluidos los detenidos hasta que se definiera su situación. Completan el edificio los ambientes administrativos, los dormitorios de los oficiales y los lugares de "trabajo" de los detenidos.

Llama poderosamente la atención que se trata de un edificio vacío, y acaso allí radica la principal fuerza conmemorativa de este lugar. En la visita se recorren los distintos ambientes del edificio sin encontrar mueble alguno, ni reconstrucción de lo que debió ser en los tiempos de la dictadura. Apenas unos pequeños paneles explicativos con una breve explicación de lo que funcionaba en cada lugar, a veces con esquemas que daban cuenta de los cambios operados en cada ambiente... y testimonios. El aparente vacío es llenado con la palabra. Pequeños testimonios de sobrevivientes introducen a la crueldad de cada espacio, y las explicaciones de la guía, apelando a otros testimonios y pequeños relatos de la sobrevivencia cotidiana en este lúgubre lugar, son suficientes para completar lo que el edificio ya no tiene: las imágenes del horror se suceden una tras otra a cada paso. Es de esos lugares que, pese al silencio, están llenos de voces.

Nos comentaron que no menos de cinco mil personas pasaron por este centro, de las cuales se conocen apenas unos 200 sobrevivientes. Los demás fueron desaparecidos, buena parte de ellos en los mácabros "vuelos de la muerte". Esta sola cifra nos revela la magnitud de los crímenes aquí cometidos, pero ella no es suficiente para revelar las sensaciones que atraviesan el cuerpo al intentar, siquiera por un instante, ponerse en el lugar de cualquiera de los detenidos. Las peores sensaciones (indefensión, desesperanza) se vuelven sobre uno, especialmente al ingresar a "capucha", ambiente destinado a desvanecer cualquier atisbo de esperanza que el detenido pudiera sentir aún en las primeras horas.

Algunos comentarios. Esta visita no hizo sino confirmar en mí la convicción sobre la necesidad de estos "espacios de memoria". Nada resulta tan instructivo y aleccionador que reconstruir en el interior de uno mismo - aunque sea en forma parcial, fragmentada - la experiencia de otros, que en algunos casos pueden ser ajenos. Esta experiencia, bien llevada, conduce a reconocer la plena humanidad de las víctimas y la injusticia que se debatió sobre sus vidas, y alienta una conciencia cuestionadora de las prácticas que someten a las personas a la tortura, la vejación y la muerte. Es esta la vivencia sentida en los distintos "lugares de memoria" que he tenido en suerte visitar.

Esta experiencia profunda es posible cuando uno se deja llevar y guiar por las voces de las propias víctimas, que en estos espacios recupueran el protagonismo que las historias de desaparición forzada pretendieron arrebatarle. Estos lugares, por tanto, son también espacios para devolverlas a la historia; y no me refiero (solo) a la Historia, con mayúsculas, sino a las historias individuales, las nuestras, y traerlos a una memoria compartida con sus familiares directos.

Pensando en el Perú, me parece tremendo desafío recuperar esta voz preponderante de las víctimas como hilo conductor de una memoria colectiva por construir, tarea doblemente difícil por el desprecio que se sigue teniendo respecto a la población que más sufrió (en su mayoría, campesinos, con bajo nivel educativo, quechuahablantes, etc.) y por la insistencia de varios actores políticos e institucionales poderosos en negar los crímenes y graves violaciones a los derechos humanos ocurridos en nuestro propio conflicto. La CVR hizo el intento, y aunque su mensaje ha tenido algún impacto, su esfuerzo no ha merecido el reconocimiento de toda la sociedad. Se espera (¿será mucha expectativa?) que el Lugar de la Memoria, cuya construcción se iniciará en breve, pueda completar este camino que quedó incompleto.

Más información sobre la ex ESMA:

Instituto Espacio para la Memoria: http://www.institutomemoria.org.ar/exccd/esma.html

Memoria Abierta: http://www.memoriaabierta.org.ar/camino_al_museo3.php

Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_de_Mec%C3%A1nica_de_la_Armada

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